Anticrítica del arte: Manifiesto alegre




El arte es amar y no saber a qué. Es amar en general. Todo niño es un artista y todo artista es un niño. Si es viejo, se despoja de lo que sabe para dar algo que no conoce. No tiene receta, no sabe cómo le sale, pero tiene ritmo. No siempre le pasa y hay muchos farsantes.

El arte no copia, plagia, pero no sabe a quién. Es fruto de la imitación, pero no de cualquier imitación. El arte no pretende ser el mundo y es algo muy parecido a él. El arte es una caricia del mundo. 

El arte surge sin querer, mientras uno hace otras cosas. El arte sucede más allá de uno, por encima, por detrás. El arte no se decide, llega y se instala.

El arte a veces duele y a veces sana. Nunca se sabe. El arte no es nada grande ni pomposo aunque a veces es grande y pomposo. Cuando el arte quiere decirlo todo, no dice nada. Y cuando no habla de sí mismo, luce. 

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El arte sólo puede refutarse con arte

El arte es contradictorio, y a veces no. El arte es caprichoso y contestón. Se pone al lado del sacerdote y le saca la lengua, pero lo necesita. El arte es mentiroso, no tiene moral porque tiene demasiada moral. El arte es como los animales. Como un perro, un caballo, una ballena. Cuando se le pregunta, responde a otras promesas.

El arte no grita, pero quiere hablar. Es invisible aunque esté delante. El arte tiene rostro, pero no siempre nombre. Cuando sólo es un nombre, no es arte. El arte se olvida cuando se queda en la sangre.

El arte vale demasiado y demasiado poco. El arte es de este mundo y a veces lo abandona. El arte no es creado por nada ni por nadie. Sale sin permiso de las manos de uno. Aunque uno sea normal, como todo el mundo.

El arte desafía a la naturaleza pero no lo sabe. El arte es oscuridad y es luz. El arte está al lado del fuerte pero ama más a los débiles. Insulta al patrón y se acuesta a su lado. El arte se burla de su superior, aunque lo usa. El arte no tiene superior. Si tiene superior, no es arte, aunque a veces esté completamente encadenado.

El arte está sobrevalorado y no está valorado. Y no le importa, pero le afecta. El arte se va de los museos y se instala en las casas de los hambrientos. Es buscado en las alcantarillas, se lo encuentra, se le lava la cara y se le ponen zapatos nuevos para darle la mano al Señor Ministro. El arte obedece, aunque sólo en apariencia. Y sonríe para la foto.

El arte está oculto en el anonimato. El arte corre por las venas y, después de una catástrofe, suelta una flor. Sólo nace de un ego, pero lo multiplica. El arte no tiene nada que ver con el dinero, pero tiene todo que ver. No se puede comprar, pero se compra, aunque nunca hasta el fondo.

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El arte no se enseña, pero se aprende 

El arte cuesta trabajo y tiempo, pero no sirve para nada. El arte puede curar el alma, pero no siempre la cura. El arte no tiene nada que ver con la locura, pero la ama.

El arte está en boca de todos pero sólo en manos de algunos. A veces están escondidos y salen con las manos pintadas. El arte no tiene fronteras ni entiende de razas. Su ley es lógica pero cambia.

El arte sólo puede ser sí mismo. No sabe ser otra cosa pero a veces se engaña. No sabe describirse. Cuando se describe, se mata. Es transparente en su debilidad y pide ayuda, aunque no siempre le hace falta.

El arte es enorme y pequeño, como una excusa. El arte es siempre joven, no puede morirse. No puede ser abandonado porque él mismo es un hogar.

El arte siempre habla de las mismas cosas, pero cada vez que las nombra, éstas se transforman. Hay cosas que no se pueden conocer de otra manera. El arte siempre nombra por primera vez. 

El arte es algo que no todo el mundo puede ver, pero todo el mundo puede sentir. El arte es el lazarillo de los ciegos. La maravilla es poder ser ciego para verlo. Su luz siempre deja una larga sombra. A veces hay que decidir qué se prefiere.

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El arte tiene reglas, pero no siempre las cumple. Cuando quiere ser rebelde, ya no es arte. Sólo es guerrillero cuando no se da cuenta.

El arte no es nada más que su rostro, pero su rostro es cambiante. El arte no puede ser coherente, su piel se eriza sin permiso. El arte no sabe por qué añora y simplemente canta.

El arte es algo que sucede, no se puede poseer. El arte puede olvidarse y entonces, se ilumina. El arte está en todas partes y sufre injusticias. Allí donde no miras, florece, cuando lo miras, quiere volar. Puedes detenerlo en tus manos, pero se deshace.

El arte sigue mil caminos, pero éstos no son exactamente caminos. Cuando se dicen unas palabras sobre él, se esfuma y vuelve sólo cuando hay baile. El arte llega con la calma para reírse y con la tristeza para regalarle joyas.

El arte no puede ser sobornado, sólo prostituido. Pero el arte siempre es puro. Su pureza es ser mutable y simple. No puede contenerse ni desplazarse.

El arte es inmune al miedo. Se queda de pie y canta entre dientes frente a los hambrientos soldados. El arte es pensamiento cantado. El arte ocurre a pesar de los ejércitos.

El arte es todo esto y nada de esto. No podemos hablar del arte sin que él esté presente. Cuando se lo describe, se va. A saber de qué se está hablando.

 

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